La mala hora

Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.

… Por no hacer caso de la voz interior
que sería mejor no volver a escuchar
y mirar a una estrella lejana.

Es la mala hora, condenado estoy
Es la mala hora, condenado estoy.
Cien pájaros hambrientos anuncian la aurora
es la mala hora, mi suerte acabó.
¡oh no no no!

Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.

Por intentar apagar esa luz
encendida en el último rincón
y buscar el favor de la noche.

Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.

Pero ha de haber en las horas
una falla inesperada para mí
y como el agua desbordada
he de correr, sí.

Por querer aflojar el nudo
que me aprieta el cuello
y creer en las manos más
que en el corazón.

Es la mala hora, condenado estoy.
Es la mala hora, condenado estoy.
Cien pájaros hambrientos anuncian la aurora
es la mala hora, mi suerte acabó
¡oh no no no!

Radio Futura

Me dije que mi comedia había llegado a ser parte integrante de mi naturaleza. Y ahora ya no es una comedia. Mi conciencia de ir disfrazado de persona normal ha llegado incluso a corroer aquella parte de normalidad que originariamente tenía, acabando por obligarme a decirme una y otra vez que aquella parte de normalidad no era más que normalidad fingida. Dicho en otras palabras, me estoy convirtiendo en esa clase de persona que en nada puede creer salvo en lo falso.
-Yukio Mishima

No corremos hacia la muerte; huímos de la catástrofe del nacimiento. (…), el mal, el mal verdadero, está detrás, y no delante de nosotros.
-Emil Ciorán

No puedo decir que lo insoportable haya sido la vida misma. (…). Podría decir que la vida es insoportable porque hay enfermedades, muerte, guerras, patíbulo, cuarteles, miseria, traición… Pero eso la mayoría de las veces resulta muy lejano. Lo que está realmente cerca, todos los días, es esto, nada más… o poco más. Es como la tortura china de la gota de agua que cae continuamente sobre la cabeza del prisionero; cada día, cada minuto, hay algo que te gotea encima…

-Sàndor Màrai

No, no era la madurez lo que les esperaba, tan sólo la vejez; lo que había a la vuelta de la esquina no era una segunda juventud, sino una suma de frustraciones y sufrimientos al principio mínimos y luego, muy pronto, insoportables; (…). La vida empieza a los cincuenta años, es cierto; con la salvedad de que termina a los cuarenta.

M. Houellebecq

He vivido cincuenta años que pasaron volando; de eso no puedo quejarme. Pero el final se hace esperar. El final se eterniza.
-Irène Nemirovsky